
El pop art nació de la mano de Jasper Johns y Robert Rauschenberg, como reacción al expresionismo abs¬tracto para convertirse en una de las muestras más genuinas de los sesenta. Empeñado en transgredir el «buen gusto» convencional en una medida que no osaron las más audaces vanguardias, el pop introdu¬ce como objetos artísticos imágenes cotidianas, deli¬beradamente comunes y reproducidas con minucio¬sa fidelidad, a las que nadie se había atrevido a conferir un valor estético.
Lucy R. Lippard examina precursores como Duchamp o Léger y analiza el pop art en Nueva York, con espe¬cial referencia a Warhol y Lichtenstein. Lawrence Alloway contribuye con un capítulo sobre el desarro¬llo del pop británico. Nancy Marmer trata del pop ca-liforniano y Nicolás Calas escribe sobre los iconos pop. Finalmente Lucy R. Lippard nos ofrece una vi¬sión general del movimiento en Europa y Canadá.